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Créditos

Curaduría
Carlos Torres y Milagros Aguilar

Montaje
Lucía Weilg La Torre

Diseño web
PICOL Estudio

Documentos
Archivo de Arquitectura PUCP – Fondo Documental BURGA

Dibujar es registrar

Mirar el país
[1] Calles

El dibujo fue para Jorge Burga una herramienta fundamental para observar el territorio y las arquitecturas que lo conforman. Más que un medio de representación, el dibujo se convierte en una forma de conocimiento: una manera de detenerse, recorrer y comprender el país a través del trazo. Calles, iglesias, plazas, recorridos y fragmentos de ciudad aparecen en estos registros realizados durante viajes, estudios y exploraciones, configurando una mirada atenta sobre lo existente.

En estos dibujos no se busca la precisión documental ni la fidelidad exacta al objeto arquitectónico. Lo que interesa es comprender la lógica espacial de los lugares: las proporciones, los ritmos constructivos, la relación entre llenos y vacíos, la manera en que los edificios configuran el espacio público y, sobre todo, cómo son habitados. El dibujo permite captar aquello que no siempre es visible en una fotografía o en un plano técnico: las relaciones entre arquitectura, paisaje y vida cotidiana.

[2] Jacarandá
[3] Paseo

A través del trazo, Burga estudia las secuencias espaciales y las estructuras urbanas que caracterizan a distintos pueblos y ciudades del Perú. La línea no describe únicamente formas, sino que sintetiza relaciones: entre lo construido y lo natural, entre lo permanente y lo transformable, entre lo individual y lo colectivo. En este sentido, dibujar es también una forma de interpretar.

Dibujar el país implica entonces aprender a mirar. Cada croquis es un ejercicio de observación que articula territorio, cultura y arquitectura como partes inseparables de una misma realidad. La mirada no es neutra: es crítica y consciente de las tensiones que atraviesan el espacio construido, especialmente en contextos donde lo moderno y lo tradicional conviven, se superponen o entran en conflicto.

El dibujo de Burga reconoce la diversidad del Perú y entiende al mismo tiempo que sus arquitecturas, distantes de un modelo único, responden a múltiples condiciones geográficas, climáticas y culturales. Así, el acto de dibujar supera el registro de lo existente para articular un conocimiento situado.

[4] Iglesia
[5] Iglesias varias

El dibujo como investigación

Además de registrar arquitecturas existentes, el dibujo permite a Jorge Burga explorar posibilidades espaciales, estructurales y constructivas. En estos ejercicios, el dibujo deja de ser únicamente un medio de observación para convertirse en un instrumento activo de investigación proyectual.

Volúmenes, entramados, sistemas estructurales y configuraciones espaciales se desarrollan como exploraciones abiertas. En vez de representar un proyecto definido, se trata de ensayar relaciones: cómo se sostienen las estructuras, cómo se organizan los espacios, cómo interactúan las partes dentro de un sistema arquitectónico. El dibujo funciona como un laboratorio donde se prueban ideas, se ensayan soluciones y se plantean preguntas.

[6] Iglesias. Trazo fino.
[7] Horno de barro
[8] Trama

Los croquis no corresponden necesariamente a proyectos concretos. Son ejercicios de pensamiento en proceso, donde el trazo permite combinar elementos, modificar estructuras, explorar geometrías y reflexionar sobre las posibilidades del espacio. Antes de consolidarse como arquitectura construida, muchas ideas aparecen en el dibujo como hipótesis.
El dibujo, bajo esta óptica de exploración, permite pensar la arquitectura más allá del objeto terminado. Restituye un espacio intermedio entre la idea y la construcción, donde se hacen visibles las decisiones, las dudas y las posibilidades. La arquitectura, así, aparece no como resultado, sino proceso.

Esta dimensión exploratoria revela una actitud proyectual particular: una arquitectura ajena a la forma preconcebida y construida a partir de la investigación, la prueba y el aprendizaje. El dibujo se convierte, entonces, en el lugar donde esa arquitectura comienza a tomar forma.

[9] Exploraciones varias

Arquitecturas locales: Aprender de lo existente

Muchos dibujos de Jorge Burga registran arquitecturas tradicionales presentes en distintas regiones del Perú. Viviendas, sistemas constructivos, espacios colectivos y elementos del entorno aparecen como parte de una observación atenta de las formas locales de habitar.

Sin embargo, estos dibujos no deben entenderse únicamente como documentos. Más que representar edificios aislados, buscan comprender las lógicas que los organizan: su relación con el clima, el paisaje, los materiales disponibles y las prácticas culturales que los sostienen. En este sentido, el dibujo se convierte en una herramienta para acceder a un conocimiento que, sin estar siempre explicitado, se encuentra incorporado en la propia arquitectura.

[10] Pozo de agua

Esta arquitectura local se aparta de estilos definidos como del acento de un arquitecto individual. Es más bien el resultado de un proceso histórico de adaptación y experimentación colectivas. Surge directamente de las necesidades de los habitantes y las condiciones del territorio, y acude en consecuencia a materiales locales y técnicas transmitidas a lo largo del tiempo.

[11] Exploraciones integrales I
[12] Exploraciones integrales I

En los dibujos de Burga, estas arquitecturas aparecen como sistemas coherentes, donde cada elemento cumple una función precisa dentro de un conjunto mayor. Muros, cubiertas, patios, galerías y estructuras distan de ser piezas aisladas para formar parte de una lógica constructiva y espacial integrada. Dibujar estas arquitecturas implica, por lo tanto, descomponerlas, analizarlas y volver a entenderlas como sistemas.

[13] Convento

El dibujo hace visibles saberes constructivos desarrollados colectivamente que han sido con frecuencia ignorados por el discurso arquitectónico dominante. Más allá de constituir soluciones materiales, el adobe, la quincha o la madera son reivindicados como respuestas complejas a condiciones culturales, climáticas y geológicas específicas.

Dibujar estas arquitecturas no significa copiarlas ni idealizarlas, sino reconocer en ellas un campo de aprendizaje. Tal como ocurre en los procesos vernáculos, caracterizados por soluciones ajustadas continuamente en función del uso y la experiencia, el dibujo permite identificar principios que pueden ser reinterpretados en nuevas propuestas arquitectónicas.

[14] Exploraciones integrales II
[15] Exploraciones integrales II
[16] Exploraciones integrales II

El aprendizaje basado en lo existente se ubica lejos de una reproducción literal y configura por el contrario una comprensión profunda de las lógicas que hacen posible la arquitectura. En este sentido, el dibujo actúa como mediador entre el conocimiento acumulado y la posibilidad de proyectar hacia el futuro.

En la mirada de Jorge Burga las arquitecturas locales abandonan, como dijimos, la condición de vestigios del pasado y pasan a ser entendidas como conocimiento activo. El dibujo permite reconocer su vigencia y, al mismo tiempo, abrir la posibilidad de una arquitectura contemporánea capaz de dialogar críticamente con su contexto.

[17] Exploraciones integrales III
[18] Exploraciones integrales III

Créditos

[1-18]
Nombre: ST. [Dibujos sobre arquitectura vernácula]
Autor: Jorge Burga Bartra
Año: Desconocido
Fuente: Fondo Documental BURGA, Archivo de Arquitectura PUCP.

 

Carlos Torres Flores (Lima, 1983) es magíster en Rehabilitación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico por la Universitat Politècnica de Catalunya. Su práctica profesional y académica se ha enfocado en las relaciones de la arquitectura con la memoria, la ciudad histórica y los procesos contemporáneos de transformación urbana. Dirige PAT Proyecto Patrimonio, oficina dedicada a desarrollar investigaciones, diagnósticos y proyectos vinculados a la conservación y puesta en valor del patrimonio cultural inmueble. Ha colaborado con entidades públicas y organismos de cooperación internacional en proyectos urbanos, expedientes técnicos y estrategias de intervención en contextos históricos.

Milagros Aguilar Plaza (Lima, 1984) es arquitecta por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y magíster en Dirección de Empresas Constructoras e Inmobiliarias por la PUCP y la Universidad Politécnica de Madrid. Su trabajo articula arquitectura, diseño, paisaje, arte público y museografía a través de intervenciones que integran espacio, experiencia y producción cultural contemporánea. Es socia y arquitecta principal de Habitáculo, oficina dedicada a proyectos de arquitectura, diseño de interiores, diseño urbano-paisajístico y propuestas museográficas. Ha participado en diversas iniciativas nacionales e internacionales vinculadas al diseño, el territorio y las prácticas espaciales contemporáneas.

 

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