Curaduría
Vhal Del Solar Rizo-Patrón
Montaje
Lucía Weilg La Torre
Digitalización de documentos de Archivo
Alexandra Galarreta Folch
Diseño web
PICOL Estudio
Documentos
Archivo de Arquitectura PUCP – Fondo Documental VELARDE
La arquitectura moderna se consolidó en Latinoamérica entre las décadas de 1920 y 1940. En México y Brasil, por ejemplo, el Movimiento Moderno se mostraba hegemónico. En el Perú, que se hallaba en un proceso de expansión urbana, predominaban por contraste las corrientes historicistas y eclécticas arraigadas en el pasado. El hecho preocupaba a los jóvenes arquitectos peruanos interesados en alinearse con las nuevas corrientes internacionales. Ellos manifestaron activamente sus posiciones en la Agrupación Espacio, que reunía también a artistas, poetas y otros intelectuales comprometidos con la consolidación de la modernidad en el Perú.
En 1949, Lima vio fortalecida su modernización urbana con el Plan Piloto emitido por el gobierno de Manuel A. Odría. En ese contexto, los arquitectos de la Agrupación Espacio promovieron la destrucción de edificios y viviendas antiguos en el Centro Histórico de Lima. Ese mismo año, los urbanistas José Luis Sert y Paul L. Wiener, diseñadores de la nueva ciudad de Chimbote, visitaron la capital y ofrecieron una charla en la que aportaron sugerencias para el desarrollo urbano de Lima. El prestigioso arquitecto Héctor Velarde estuvo entre los presentes. En ese momento, Velarde estaba en la búsqueda de una identidad arquitectónica peruana a partir de un equilibrio entre los rasgos tradicionales y las contribuciones de la modernidad[1]. Por ello, realizaba a la par proyectos de estilo neocolonial y estilo moderno.
En enero de 1949, Velarde publicó el artículo “El plano piloto y el plano bombardero de Lima” en El Comercio, luego aparecido en el número 139 de la revista El Arquitecto Peruano. El texto criticaba la implementación de proyectos modernos en el centro de Lima, pues, según Velarde, no consideraba las realidades sociales ni culturales propias, además de imponer rasgos foráneos. En contraste, elogiaba las propuestas de Sert y Wiener. Ellos habían sugerido expandir Lima hacia el sur y conservar como estaba la vieja Lima del centro histórico.
Tras la publicación del artículo, la Agrupación Espacio decidió responder. Expresó que Velarde no comprendía el potencial transformador del Modernismo ya que era un conservador extremo. Se desató entonces una disputa que no ha sido analizada a profundidad por la historiografía arquitectónica peruana. Esta investigación busca comprender con mayor precisión las posturas de Héctor Velarde y la Agrupación Espacio. La hipótesis es que el debate trascendió el plano técnico para convertirse en una polémica ideológica y generacional acerca del rumbo que debía tomar la ciudad de Lima.
Héctor Velarde desarrolló una auténtica preocupación por la búsqueda de una identidad arquitectónica peruana que respondiera a las características históricas y culturales del país. A lo largo del tiempo la manifestó no solo en el diseño de proyectos sino en escritos críticos, análisis históricos y relatos humorísticos. Para Velarde, se trataba de “[…] crear una arquitectura nueva” (1946: 14) que combinara el pasado con el presente.
Velarde no rechazaba la modernidad. Entendía la necesidad urgente de planes urbanísticos para enfrentar las nuevas demandas urbanas. En el artículo “La arquitectura moderna en el Brasil”, de 1945, expresa su fascinación por los trabajos modernistas llevados a cabo en dicho país, en los que encuentra una clara personalidad arquitectónica. Sin embargo, criticaba que la modernización de Lima significara la destrucción de las edificaciones tradicionales. Para él, no había que hacer desaparecer la ciudad histórica para volver empezar, sino emprender una “evolución ininterrumpida de la arquitectura verdadera” (1945), sin que “que todo el pasado [se vuelva] humo” (1946: 14). Su premisa era “ir a lo nuevo con prudencia y arte más que con imposición” (1950). Lima no debía perder su esencia ni su carácter histórico y cultural, sino evolucionar. Por el contrario, la Agrupación Espacio promovía en general la demolición de edificaciones de valor histórico en favor de una nueva Lima basada en la zonificación y la urbanización.
En “El plano piloto y el plano bombardero de Lima”, Héctor Velarde manifiesta su satisfacción por la manera en que los urbanistas José Luis Sert y Paul L. Wiener habían planteado el diseño de Chimbote. Comenta que era “una pequeña constelación eurítmica de casas limpias, calles anchas, jardines de paz” (Velarde 1949a: 33), ajustada al “buen sentido, la observación de los hechos, la experiencia” (1944) que debe tener un arquitecto para no caer en lo absurdo. Pero principalmente Velarde destaca que Sert y Wiener sugieren conservar sin modificaciones sustanciales el Centro Histórico de Lima, esa “ciudad llena de encanto, de carácter” que no ha sido hecha “al tun tun sino con un instinto genial” (1949a: 33). Luego recuerda que los urbanistas recomiendan que la expansión de Lima siga el eje sur: “La vieja Lima contenida al tope de ese cinturón y la nueva Lima que se viene naturalmente al sur” (33), conectadas por el Paseo de la República. Como Sert y Wiener pensaban, había que “dejar la ciudad arqueológica intacta, apuntalándola, guardándola como está, colonial, romántica y auténtica” (33).
Enseguida Velarde arremetía contra las construcciones nuevas que se emplazaban junto a las casas coloniales en el Centro Histórico (33). Esos proyectos que no tomaban en cuenta la tradición conformaban un “plano bombardero”. Detrás estaban los arquitectos jóvenes que querían una modernidad radical. “¡Fuera el pasado!, exclaman, y los pobrecitos se quedan sin saber qué es el presente, es decir, lo nuevo. Son como loquitos de vanguardia” (Velarde 1946: 14).
Velarde finaliza su artículo con una alusión personal que parece contradecir sus reflexiones anteriores. Comenta que recibió el encargo de desarrollar un proyecto de nueve pisos frente a la iglesia de Santo Domingo. Se pregunta: “¿Qué hago? —Después de mi discurso debería dignamente rechazar el cachuelo. Pero ¿quién alimenta a mi familia? Y luego el trabajo lo harían de todas maneras y quién sabe con menos prudencia” (1949a: 34). Velarde decide realizar el proyecto. Dice que no armaría el esqueleto de Gropius al frente de la iglesia, pero que sí haría “una cosa discretísima, modernita abajo” y arriba unos cuantos rasgos tradicionales para así “contentar a todos y que puedan pagarme” (34). La decisión evidencia que, aunque defendía la conservación del patrimonio, también era consciente de que la modernización era un proceso inevitable.
Para Velarde, la arquitectura no era una disciplina simplemente utilitaria. Constituía la creación más sublime del hombre y, en ese sentido, su verdadera meta es el templo (Velarde 1948b: 17). Ansiaba que la arquitectura moderna levantara construcciones con esa misma alma que tienen los templos históricos.
Como dijimos, la Agrupación Espacio, fundada el 15 de mayo de 1947, reunió a arquitectos, artistas, poetas y otros intelectuales[2]. Todos estaban comprometidos con la introducción del Movimiento Moderno en la arquitectura y el urbanismo. Los impulsaban los contenidos de la Carta de Atenas de Le Corbusier (1943) y los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (Ludeña 2021: 268).
La Agrupación Espacio aparece en un contexto donde el Perú reforzaba los proyectos modernizadores y tecnológicos impulsados inicialmente por el segundo gobierno de Augusto B. Leguía (1919-1930). En 1945, Luis Miró Quesada Garland, su líder, publica el libro Espacio en el tiempo, donde rompe con lo tradicional y lo conservador para condensar las propuestas del Movimiento Moderno.
Los vínculos de Miró Quesada Garland con El Comercio ayudan a la consolidación de la agrupación. De 1947 a 1949 el diario le otorga la sección semanal Colabora la Agrupación Espacio donde Miró Quesada Garland difunde ideas, propuestas y críticas a la arquitectura tradicional. Al mismo tiempo, la agrupación consigue tener un medio de difusión oficial, titulado Espacio, para divulgar libremente sus opiniones.
Para la Agrupación Espacio, el urbanismo no era una extensión de la arquitectura, sino un área de estudio igual de importante. Cumplía el rol fundamental de la planificación y el desarrollo de la ciudad. Por ello, dentro de las consignas de la agrupación estaba “la promoción y defensa de un Plan que sirva para orientar y controlar el desarrollo urbano de Lima” (Ludeña 2021: 271). Un ejemplo claro de este compromiso fue el pronunciamiento a favor del ensanchamiento de la avenida Abancay, con el cual la agrupación estaba completamente de acuerdo, salvo por la parcial demolición del Convento de San Francisco (Ludeña 2021: 276).
El hecho indica que la Agrupación Espacio buscaba equilibrar el progreso urbano con la conservación del patrimonio. Los edificios con carácter histórico serían respetados, según establecía la Carta de Atenas (2021: 276), para unirse al nuevo tejido urbano. El problema era que la agrupación no le reconocía este valor a la mayor parte de las edificaciones del Centro Histórico. Para ellos, no conformaban un patrimonio y debían ser destruidos para allanar los planes urbanos. Con esto, la agrupación buscaba priorizar el bienestar colectivo sobre los intereses individuales.
Como se mencionó, el artículo “El plano piloto y el plano bombardero de Lima, de Héctor Velarde, fue comentado por la Agrupación Espacio. El texto, titulado “La vieja Lima y el plano piloto”, apareció el 4 de febrero de 1949 en la sección que manejaba Luis Miró Quesada Garland en El Comercio.
El artículo objetaba la intención de Velarde de salvar la vieja Lima pues, en realidad, no había mucho que salvar. Según las estadísticas, el noventa por ciento de las edificaciones del centro de Lima habían pasado por diversas modificaciones e implementado diferentes estilos arquitectónicos. Lima no era realmente una ciudad colonial y, por ende, no tenía gran valor arquitectónico para la agrupación, al contrario que el Cusco. Lima solo poseía “ciertos monumentos coloniales de auténtico valor arquitectónico, varias iglesias y una que otra casona, pero ellos […] no influyen ni determinan el carácter de la ciudad” (Agrupación Espacio 1949a). Sin embargo, Adolfo Córdova recuerda que la Agrupación Espacio defendió San Francisco: “Hicimos campaña para que se respetara San Francisco. Eso parecía contradictorio… En el caso de la arquitectura nueva éramos radicales, pero los monumentos históricos los defendíamos” (citado por Martuccelli 2012: 72).
Para Espacio, las edificaciones del Centro serían de todas maneras destruidas “por demolición y por deterioro natural” (Agrupación Espacio 1949a), ya que la gran mayoría estaban hechas con adobe y quincha. Era entonces “necesario, decente y conveniente” (1949a) demoler edificaciones antiguas, salvo unas pocas, para rediseñar la vieja Lima en términos arquitectónicos y urbanísticos. El propósito mayor residía en “conservar e incrementar el espacio libre disponible” (1949a).
El texto era fiel a los principios exhibidos por la Agrupación Espacio en su manifiesto. Ahí decían:
La arquitectura ha sido —en el proceso actual— el último de los valores estéticos en revolucionarse. No obstante, este retraso ha obedecido a una razón categórica de esencia. Era necesario que la metamorfosis se realizara plenamente en todos los planos asequibles al hombre, para que la arquitectura concretase en sí, la fórmula total de un nuevo tiempo. Habían transcurrido casi doscientos años de falsificación y copia del pasado (Agrupación Espacio 1947).
Por eso, la agrupación aseguraba lo siguiente: “Lucharemos por eliminar todas las trabas en contra de esta exigencia básica del tiempo” (Agrupación Espacio 1947).
En junio de 1949, casi cinco meses después del artículo de Velarde, la revista Espacio realizó un segundo dictamen bajo el título “Respuesta al señor Héctor Velarde”. En este texto, la agrupación se centra en el párrafo final que alude al proyecto que Velarde desarrolló frente a la iglesia de Santo Domingo, donde dice que lo abordará con “prudencia”. Según la agrupación, “un párrafo así escrito por un arquitecto es una barbaridad fundamental” (Agrupación Espacio 1949b). Puesto que los grandes escritores, pintores y artistas en general no actuaron con prudencia para crear obras extraordinarias. Por el contrario, actuaron con intrepidez. La agrupación también comenta la mención de Velarde de que no proyectará “frente a Santo Domingo el esqueleto de Gropius” (Velarde 1949a: 34), donde Velarde hace referencia, de manera exagerada y en tono burlón, a los proyectos modernistas que se querían realizar en Lima. La agrupación Espacio dice que adherirse al modernismo no es su objetivo, pues “cada construcción (cuando es verdadera y auténtica) ha tenido una solución intransferible” (Agrupación Espacio 1949b).
Por otro lado, el texto contiene un comentario despectivo hacia Velarde: “No pretendemos que el señor Velarde nos dé en arquitectura obras semejantes a las epopeyas de Joyce en literatura o a los cuadros de Picasso en pintura” (Agrupación Espacio 1949b). La alusión puede expresar que el artículo de Velarde había causado incomodidad en los defensores firmes del modernismo en arquitectura.
Si el primer artículo de la agrupación mostraba una discrepancia de visión, este segundo incluía una desaprobación personal de Velarde como arquitecto. Esto ocurrió a pesar de que “era un tipo muy bondadoso, con un gran sentido del humor”, en palabras de Adolfo Córdova (citado por Martuccelli 2012: 96).
Velarde no contestó públicamente a la Agrupación Espacio. Sin embargo, conservó memorias del debate en los recortes periodísticos que recopiló a lo largo de su vida de manera cronológica; hoy estos diarios personales, que llegan a trece tomos, se encuentran en el Archivo de Arquitectura PUCP. El tomo 7 coincide con los años en los que se desarrolló su disputa con la Agrupación Espacio. En sus páginas, Velarde incluyó copias de su artículo “El plano piloto y el plano bombardero de Lima”, así como de las réplicas “La vieja Lima y el plan piloto” y “Respuesta al señor Héctor Velarde” de la Agrupación Espacio, a pesar de sus fuertes críticas. Entre estas últimas, Velarde pegó con intención otro artículo. Se trata de “La arquitectura moderna en relación con el templo católico”, publicado en El Arquitecto Peruano en marzo de 1949, tres meses antes de que la agrupación sacara “Respuesta al señor Héctor Velarde”.
En este texto, Velarde se pronuncia sobre cómo deberían construirse en la modernidad los templos católicos. Menciona que existen partidarios de un conservadurismo extremo que solo imitan estilos arquitectónicos tradicionales. Por contraste, Velarde afirma que cada diseño de templo es un medio para expresar pensamientos y sensibilidades de una época específica (1949b: 19). No obstante, pone límites a la arquitectura religiosa moderna. En ese aspecto, señala con tono humorístico que no deben edificarse usinas. Si para Le Corbusier una casa era una máquina de vivir, para Velarde las iglesias no pueden ser máquinas para rezar, ya que el hombre va a ellas para encontrar a Dios (1949b: 21). Es una nueva muestra de que Velarde rechazaba una arquitectura moderna radical para aspectos donde la tradición tenía un peso.
El debate de Héctor Velarde y la Agrupación Espacio tuvo importante difusión. Óscar Miró Quesada de la Guerra, conocido como Racso, escribió el artículo “Progreso y tradición” en que apoyaba a Velarde en cuanto al hecho de tener prudencia en la asimilación de la arquitectura moderna. Asimismo, coincidía con que se debe mantener ciertos rasgos tradicionales en las edificaciones modernas del Centro (Racso 1949: 3). Emilio Harth-Terré, por su parte, publicó el texto “Con la lámpara de Diógenes. Buscando una arquitectura” (1950) a partir de la respuesta de Velarde a un cuestionario del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM). En él expresa su acuerdo con que la arquitectura sirva al público, puesto que el arquitecto tiene que considerar los gustos del medio. En contraposición, Luis Miró Quesada Garland manifestó en “La prudencia echada al viento” (1950) que no es posible perfeccionar la arquitectura si es que se actúa prudentemente. La perfección es deber del creador, sin importar el rechazo del público. Por otro lado, él mismo era autor de diseños neocoloniales, como el Palacio Municipal de Miraflores (Gutiérrez 2002: 31). Esto ilustraba que en la práctica se equilibraban ideas modernas y tradicionales como respuesta a las circunstancias.
El debate se fue tornando en una lucha por el poder simbólico de definir el progreso urbano de Lima. La Agrupación Espacio representaba las vanguardias internacionales versus los esfuerzos de Velarde por conservar el patrimonio histórico y encontrar una identidad arquitectónica peruana. Al final, la disputa arquitectónica terminó por ser un fragmento de una discusión mayor enfocada en la tensión generacional.
[1] Para un mayor análisis, ver la tesis de Marta Cisneros Héctor Velarde. Equilibrio y proporción de tiempo y espacio. Entre lo clásico, la tradición y la modernidad (Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2015).
[2] En su manifiesto, la Agrupación Espacio presenta los siguientes nombres de arquitectos: Luis Miró Quesada Garland, Paul Linder, Adolfo Córdova V., José Polar Zegarra, José M. Sakr S., Carlos Williams, Gabriel Tizón Ferreyros, Juan F. Benites, Miguel Bao Paypal, Mario Gilardi, Enrique Oyague M., Roberto S. Wakeham, Óscar Vargas Méndez, Luis Vásquez, Wenceslao Sarmiento, Luis Dorich, Renato Suito, Eduardo Neira Alva, Jorge Garrido Lecca, Ricardo de J. Malachowski Benavides, Alberto Seminario, Guillermo Proaño, Luis Maurer F., Fernando Sánchez Griñán P. E., Ramón Venegas Deacon, Jorge de los Ríos, Gerardo Lecca del C., Teodoro Scheuch, Henry Biber, Juan José Dávila L., Hilde Scheuch, Raúl Morey, Alberto H. Aranzaens. Como adherentes, figuran Samuel Pérez Barreto, César de la Jara, Xavier Abril, Jorge Eduardo Eielson, Javier Sologuren, Sebastián Salazar Bondy, Fernando de Szyszlo, Jorge Piqueras, Raúl Deustua, Carlos Alejandro Espinosa, Emilio Herman S., Leopoldo Chariarse, Miguel Grau Schmidt, Joao Luiz Pereira, Luis León Herrera.
AGRUPACIÓN ESPACIO
1947 “Expresión de principios de la Agrupación Espacio”. En El Comercio, Lima, 15 de mayo. Disponible en https://icaa.mfah.org/s/es/item/1126309#?c=&m=&s=&cv=&xywh=-372%2C-106%2C1917%2C1073.
1949a “La vieja Lima y el plano piloto”. En El Comercio. Lima, 4 de febrero. Tomo 7. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1949b “Respuesta al señor Héctor Velarde”. En Espacio, junio. Tomo 7. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
ANÓNIMO
1955 “Ernesto Aramburú proyecta una original iglesia en Miraflores… y Héctor Velarde la comenta”. En El Arquitecto Peruano, números 219-220-221, pp. 62-63. Disponible en https://repositorio.cap.org.pe/colecciones/el-arquitecto-peruano/.
GUTIÉRREZ, Ramón
2002 Héctor Velarde. Lima: Epígrafe Editores.
HARTH-TERRÉ, Emilio
1950 “Con la lámpara de Diógenes. Buscando una arquitectura”. En La Prensa, Lima, 29 de enero. Tomo 7. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
LUDEÑA, Wiley
2021 Ciudad y arquitectura de la República. Encuadres 1821-2021. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
MARTUCCELLI, Elio
2012 Conversaciones con Adolfo Córdova. Lima: Universidad Nacional de Ingeniería.
MIRÓ QUESADA GARLAND, Luis
1950 “La prudencia echada al viento, en relación [con] los debates del CIAM”. En El Comercio, Lima, 5 de febrero. Tomo 7. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
RACSO (seudónimo de Óscar Miró Quesada de la Guerra)
1949 “Progreso y tradición”. En El Comercio, Lima, 31 de enero. Tomo 7. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
VELARDE, Héctor
1944 “Arquitectura de la post-guerra”. En El Arquitecto Peruano, junio. Tomo 7. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1945 “La arquitectura moderna en el Brasil”. (Recorte de diario no identificado). Tomo 7. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1946 “Espacio en el tiempo y nuestra arquitectura”. En El Arquitecto Peruano, N° 104, p. 14. Disponible en https://repositorio.cap.org.pe/colecciones/el-arquitecto-peruano/.
1948a “La arquitectura peruana de los señores Sert y Wiener”. En El Comercio, Lima, 29 de abril. Tomo 7. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1948b “Notas sobre arquitectura y religión”. En El Arquitecto Peruano, N° 132, pp. 15-18. Disponible en https://repositorio.cap.org.pe/colecciones/el-arquitecto-peruano/.
1948c “Monumentos motorizados”. En El Comercio, Lima, 15 de diciembre. Tomo 7. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1949a “El plano piloto y el plano bombardero de Lima”. En El Arquitecto Peruano, N° 139, febrero, pp. 33-34. Disponible en https://repositorio.cap.org.pe/colecciones/el-arquitecto-peruano/.
1949b “La arquitectura moderna en relación con el templo católico”. En El Arquitecto Peruano, N° 140, marzo, pp. 19-24. Disponible en https://repositorio.cap.org.pe/colecciones/el-arquitecto-peruano/.
1950 “Sobre el reciente Congreso Internacional de Arquitectura Moderna”. En El Comercio, Lima, 22 de enero. Tomo 7. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
*Esta exposición virtual incluye imágenes, fotografías y otros tipos de obras que están protegidas bajo las leyes y normas de propiedad intelectual de la República del Perú. Si usted desea utilizarlas, divulgarlas, reproducirlas o aprovecharlas de cualquier otra forma, tiene que asegurarse de contar o tener la debida autorización o derecho legal para hacerlo y, en todo caso, no infringir alguna disposición legal respecto de propiedad intelectual. En caso usted desee realizar alguna cita de las obras aquí contenidas, por favor hacerlo indicando el nombre del autor, la fuente y de conformidad con las leyes y normas de propiedad intelectual aplicables.