Curaduría
Vhal Del Solar Rizo-Patrón
Montaje
Lucía Weilg La Torre
Digitalización de documentos de Archivo
Alexandra Galarreta Folch
Diseño web
PICOL Estudio
Documentos
Archivo de Arquitectura PUCP – Fondo Documental VELARDE
La arquitectura peruana del siglo XX es el resultado de una serie de influencias en las que concurren la tradición prehispánica y la tradición colonial con las tendencias internacionales dominantes. Acerca de dicho momento, Ramón Gutiérrez menciona que fue “un periodo de grandes cambios de la cultura arquitectónica y urbana de América Latina” (2013: 11). En ese panorama, la figura de Héctor Velarde resulta fundamental no solo por sus proyectos arquitectónicos, sino por su extensa producción teórica y crítica.
Una de las etapas menos estudiadas en la trayectoria de Héctor Velarde tiene que ver con su estancia diplomática en Estados Unidos entre 1924 y 1928. Textos claves como Héctor Velarde. Arquitecto y humanista, compilación editada por la Universidad de Lima en 2013, y Héctor Velarde. Equilibrio y proporción de tiempo y espacio, de Marta Cisneros Velarde, 2015, se ocupan poco de ella. Esta investigación busca revelar cómo esta etapa fue determinante en la consolidación del pensamiento arquitectónico de Velarde. Plantea que su intensa actividad intelectual en Estados Unidos le sirvió para llegar a una visión crítica fundamental para desarrollar más adelante la búsqueda de una identidad arquitectónica peruana.
Este trabajo está basado en los archivos personales de Héctor Velarde que se encuentran en el Archivo de Arquitectura PUCP. Se estudió de modo exhaustivo los tomos 1 y 2 que abarcan los periodos 1920-1925 y 1925-1929, respectivamente. Dichos volúmenes contienen recortes de periódicos relacionados con artículos, eventos y comentarios acerca de su trabajo. Los medios son extranjeros pero también peruanos como El Comercio, La Prensa y Variedades. Su revisión deja ver que la etapa estadounidense de Velarde, lejos de ser un paréntesis en su carrera arquitectónica, compone la materia prima de sus posiciones acerca de la identidad y la modernidad arquitectónicas nacionales.
Héctor Velarde completó su formación académica en Europa. Luego de estudiar cuatro años en Suiza, se graduó como ingeniero-arquitecto en la École Spéciale des Travaux Publics de París en 1919. Posteriormente, fue nombrado adjunto civil en la Legislación Peruana de Buenos Aires, donde residió tres años. En 1924 fue ascendido a segundo secretario y transferido a la Embajada Peruana en Washington.
Como parte de sus responsabilidades, regresó al Perú para asistir a la conmemoración de los 100 años de la Batalla de Ayacucho, donde recibió una medalla de plata conmemorativa. El evento reunió invitados de Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay y Brasil. También se encontraba presente el general John J. Pershing en su calidad de “Embajador extraordinario y ministro plenipotenciario” de Estados Unidos; lo acompañaban los funcionarios John H. Dayton y Frederick C. Hicks de Nueva York. En el periódico Washington D.C., Velarde informó sobre las celebraciones:
The people all over Peru, in every city, town and hamlet are entering with patriotic enthusiasm into the preparations for this significant historic event: important not to Peru alone, but to so many of the nations of South America whose final independence dated from the battle of Ayacucho on December 9, 1824. That is why the world is joining with Peru this year in celebration of the anniversary of Ayacucho; it is really not a commemoration of a battle, but a commemoration of peace: for, Ayacucho marks the birth of many republics and stands for peace, justice, and freedom (Velarde citado por Sweinhart 1924)[1].
En el mismo evento, Velarde anuncia una serie de mejoras públicas en la infraestructura urbana como contribución al comercio y la industria. Caminos, avenidas y calles de Lima están completándose para ser inauguradas. Velarde sugiere también concebir la arquitectura como una expresión cultural y política antes que una disciplina técnica.
El 20 de diciembre de 1924 se inauguró en Lima la Exposición Nacional de Industrias y Minería, también llamada Exposición Nacional. Velarde tuvo el rol clave de diseñar el plano de decoración general de la sala de la exposición. El Comercio señaló que “tuvo el buen gusto de utilizar lineamientos y coloración incaica para ornamentar los muros y las separaciones de los diferentes compartimentos. El efecto obtenido es verdaderamente grato” (1924c). La exposición incluyó esculturas de tamaño natural realizadas por alumnos de la Escuela de Bellas Artes, exhibiciones de muestras minerales y vistas de zonas mineralizadas del interior del Perú. Además, el pintor José Sabogal cedió cuatro dioramas: Huayna Cápac visitando el Tahuantinsuyo, El templo del Sol, Atahualpa proponiendo su rescate y El aporte de los causales. Este evento y el anterior sirvieron “a Velarde para establecer contactos y relaciones con el medio social y profesional limeño” (Cuadra 1976: 7).
Al retornar a Estados Unidos en 1925, Velarde es nombrado delegado del Perú en la Convention and Exposition of Architecture and the Allied Arts de Nueva York, auspiciada por el American Institute of Architects. Luego asiste a la conferencia internacional City Planning, así como a la Conferencia Panamericana. Pudo conocer, entonces, de primera mano las propuestas de desarrollo urbano de las ciudades estadounidenses. Accedió al plan regional de Nueva York y se familiarizó con soluciones relacionadas con la descentralización interior de las urbes y el tráfico vehicular.
Cuadra dice que “la estadía en Washington permitió a Velarde conocer de cerca el funcionamiento de las oficinas de arquitectura norteamericanas a través de la oficina del arquitecto George Oakley Jr.” (1976: 8). Esta oficina diseñó el edificio de la Embajada de Ecuador, el Palacio Rosa y la Casa Amaryllis Gillett, todos ubicados en Washington. Los dos últimos son actualmente sedes diplomáticas.
La producción teórica y periodística de Héctor Velarde fue un componente importante de su trayectoria como arquitecto e intelectual. A través de ella, Velarde construyó un discurso crítico relacionado con la búsqueda de una identidad arquitectónica peruana.
En 1925, Velarde publicó el artículo “La arquitectura en Estados Unidos”, aparecido en El Comercio. Clasificó allí las construcciones en tres categorías: 1. Construcciones en que la utilidad corresponde a un ideal personal o lucrativo (casas de habitación, de comercio, escritorios, etc.); 2. Construcciones en que la utilidad tiene un ideal social (edificios públicos, teatros, museos, templos, etc.); 3. Construcciones en que la utilidad tiene un ideal puramente estético (monumentos).
Velarde menciona que en los hoteles la idea de home desaparece en favor del lucro. La arquitectura de hoteles se torna calculada, con fachadas que buscan atraer clientela mediante decoraciones excesivas o, por el contrario, mediante una austeridad que revela su carácter utilitario. En este ámbito, Velarde lanza una crítica a los rascacielos, estructuras que responden en su opinión a una lógica especulativa. “Una construcción en que haya el mayor número de oficinas posible, que ocupe la menor superficie posible y que sea lo más alta posible” (Velarde 1925). Reprueba la tendencia a aplicar decoraciones de estilos históricos en estos edificios, señalando que un rascacielos con forma de torre gótica es “una obra admirable de artificio, pero no una obra de arte” (Velarde 1925). En lugar de imitar estilos del pasado, sostiene que el cemento armado y la construcción metálica deberían expresar su propia armonía. Como ejemplo de lenguaje arquitectónico moderno pone el Shelton Hotel de Nueva York.
Cuando se trata de construcciones con un ideal social, Velarde nota que la arquitectura de Estados Unidos sigue patrones estandarizados. Critica el uso de los órdenes clásicos en esta categoría. Señala que los arquitectos norteamericanos o bien aplican con cuidado las proporciones griegas sin innovar, o bien multiplican columnas sin justificación.
En los monumentos, finalmente, Velarde encuentra estructuras donde la función práctica desaparece para hacer predominar solo la forma. Así, reafirma la necesidad de que Estados Unidos halle una expresión arquitectónica propia y auténtica. En ese sentido, su artículo “Estados Unidos, país niño” compara al país con un adolescente de quince años para establecer que aún no ha alcanzado la madurez arquitectónica de Europa. Por el contrario, Norteamérica es una sociedad infantil absorta en el culto a la tecnología y la exactitud, mientras le falta un sentido estético profundo. Recibe influencias europeas sin desarrollar una identidad clara, que debería responder a su historia y contexto.
Velarde, sin embargo, hace notar el surgimiento de Frank Lloyd Wright, al que considera precursor de los sistemas formales de la arquitectura moderna del siglo XX. Las casas Freeman, Ennis, Millard y Taliesin, donde residió el propio Wright, demuestran su papel innovador. Wright rechazaba la arquitectura tradicional importada y defendía la necesidad de una relación entre arquitectura, lugar y cultura. Durante la estadía de Velarde en Estados Unidos, Wright había explorados las nuevas posibilidades estructurales del concreto armado, un material que Velarde luego discutió en el contexto peruano en busca de adaptarlo a la historia y la cultura del país.
La crítica de Velarde a la imitación de estilos históricos europeos en los rascacielos y edificios públicos de Estados Unidos anticipa su preocupación posterior por una expresión arquitectónica peruana con identidad propia. A ese respecto, mientras estuvo en dicho país Velarde enviaba a Lima cuentos humorísticos que se publicaban en la revista Variedades, algunos de ellos acompañados de sus propios dibujos. Ese vínculo con el medio cultural peruano indica que relacionaba su experiencia en el extranjero con el panorama arquitectónico nacional. Su cuento “El sicofisiógrafo”, de 1926, muestra la inserción de la palabra “Lima”. El mismo término aparece en su relato “El método de eliminación” del mismo año. Son pequeños detalles que evidencian la presencia de la capital peruana en su pensamiento crítico.
Durante ese periodo en el exterior, Velarde publicó dos libros: Kikiff, de 1924, y Tumbos de Lógica, de 1928, que reúne los relatos humorísticos enviados a Variedades. “Para nosotros es particularmente grato consignar esta noticia. Sentimos el libro de Velarde [Tumbos de Lógica] como algo nuestro”, comentó Variedades (1928). Sobre la estadía de Velarde afuera, Aurelio Miró Quesada dijo: “Afortunadamente —como observó también Ventura— la sensibilidad de Velarde no cambió. Debajo de todos los aspectos externos, se fueron afinando sus ojos cada vez más latinos. El desarrollo formidable de los Estados Unidos no le aturdió” (Velarde 1965: 11-12).
Héctor Velarde no solo contribuyó al pensamiento arquitectónico a través de sus escritos, sino mediante su participación en conferencias y debates sobre arte y arquitectura. En 1927, La Prensa informó que Héctor Velarde, entonces secretario de la Embajada del Perú en Washington, había sido invitado a dictar una conferencia sobre la arquitectura en el Perú en la League of American Pen Women, prestigiosa organización integrada por destacadas escritoras y artistas estadounidenses. Ese mismo año, El Comercio difundió otra conferencia de Velarde cuyo tema fue el arte peruano en su relación con la arquitectura incaica y colonial.
Pasamos a la arquitectura colonial peruana, digo peruana, porque la arquitectura de España no se reprodujo pura y nítida en el suelo de los Incas sino que se asimiló, se llenó de matices nuevos y su belleza adquirió una expresión ingenua y pintoresca. […] Esa expresión no es constantemente la misma, su sonrisa cambia según las regiones y las épocas: hay estilos (El Comercio 1927a).
Uno de los puntos centrales fue que la arquitectura solo podía ser entendida como un reflejo de la historia, la identidad y el espíritu de un pueblo. En ese sentido, la fusión de la herencia incaica y la influencia hispana había dado lugar a un arte único en el Perú.
El arte hierático y racial de los Incas, fuerte como la naturaleza, y el arte apasionado de España, orgulloso como el hombre, han dejado en el Perú la base de una estética. Estas dos expresiones de civilización, han nutrido el espíritu de los peruanos a través de los siglos; ese espíritu, en su evolución armónica con el progreso, ha combinado y adaptado sus propias y eternas formas de belleza a las exigencias siempre nuevas de la vida, y hoy, en el Perú, puede decirse que existe un arte nacional que expresa una leyenda y una patria (1927a).
Al referirse a la dualidad entre la herencia incaica y la influencia española, plantea una síntesis que no se limita a la simple coexistencia de estilos, sino que trasciende a una nueva estética propia. Su mención de la “evolución armónica con el progreso” refuerza esta idea en el sentido de adaptar los valores culturales del pasado a la modernidad.
Las conferencias convirtieron a Héctor Velarde en un referente dentro del debate arquitectónico peruano y latinoamericano. Se combinaron con sus escritos y proyectos arquitectónicos para articular un discurso crítico y fundamentado sobre la arquitectura peruana en un marco global.
El desarrollo del pensamiento arquitectónico de Héctor Velarde se vio muy marcado por su experiencia en Estados Unidos, su interacción con la modernidad de dicho país y su constante reflexión sobre la arquitectura y el arte peruanos mientras se hallaba en suelo norteamericano.
Velarde tenía la costumbre de recopilar semanalmente recortes de periódicos peruanos. Así se mantenía informado sobre la situación política, social y arquitectónica del Perú y podía contrastarla posiblemente con la realidad norteamericana. En arquitectura, ello significaría la preocupación de que el Perú no repitiera el mismo patrón imitativo de Estados Unidos, aunque en este país conviva con la fascinación por la técnica. Como señala José Miguel Oviedo,
[l]os primeros libros de Velarde transmiten, de modo insistente, una sensación de vértigo ante el caos mecanicista, científico, filosófico y artístico con que choca su mentalidad europea cuando se desata la gran locura de los años 20 y, sobre todo, cuando descubre la expresión más desaforada de la adoración a la exactitud y a la técnica: los Estados Unidos. Velarde encuentra que el insolente vigor de esta nación es síntoma de inmadurez (Velarde 1965: 20).
El urbanismo emergente en Estados Unidos era funcional y práctico, pero también tendía a la homogeneidad, sin arraigo en modelos locales. Estaba marcado por la estandarización y la pérdida de identidad cultural. Velarde, en cambio, consideraba que la arquitectura peruana debía desarrollarse de una manera armónica con su identidad por medio de integrar la tradición y la modernidad.
Velarde construye su identidad arquitectónica en un viaje de ida y vuelta que le permite valorar su propio origen. “Su caso es un ejemplo […] de un proceso que va, no de dentro hacia fuera, de lo inmediato a lo lejano, sino de fuera a dentro, de lo aprendido e inicialmente extraño a lo cercano”, dice Aurelio Miró Quesada (Velarde 1965: 12). La confrontación con la modernidad ajena pudo definir la modernidad que quería para el Perú. Esta contendría una adaptación inteligente de su historia y su cultura.
Cuando llegué al Perú y vi la originalidad extraordinaria de nuestra arquitectura, me llamó mucho la atención su carácter tan típico y me dio mucha pena que no se conservara ese sello de nacionalidad, de espíritu, de cultura y debido a ello es que siempre he tratado de defender esos valores. Evidentemente, la misma profesión me llevó al interés de las artes plásticas, como es natural (Anónimo s/f).
El pensamiento arquitectónico de Héctor Velarde se dirigió en adelante a recuperar “ese sello de nacionalidad” donde la arquitectura es una manifestación estética del espíritu de un país. Analizar el pasado de una manera abierta y versátil era fundamental para ese propósito. De este modo, la mirada de Velarde sobre la arquitectura en el Perú se inserta en un debate más amplio sobre la identidad cultural peruana.
[1] “A todo lo largo del Perú, en cada ciudad, pueblo y caserío, la población está entrando con patriótico entusiasmo en los preparativos de este significativo evento histórico: importante no solo para el Perú, sino para muchas naciones sudamericanas cuya independencia es consecutiva a la batalla de Ayacucho del 9 de diciembre de 1924. Esta es la razón por la cual el mundo entero se une al Perú en las celebraciones conmemorativas de Ayacucho; no se trata de la conmemoración de una batalla, sino de la conmemoración de la paz. Pues Ayacucho marca el nacimiento de diversas repúblicas y se alinea con la paz, la justicia y la libertad”. La traducción es propia.
A. I. A. CONVENTION DAILY
1925a “Dinner in honor of Lutyens tonight”, Washington D. C., 24 de abril. Tomo 2. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1925b “Prominent foreigners among impressive list of names”, Washington D. C., 24 de abril. Tomo 2. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
ANÓNIMO
S/f “Charla con Héctor”. (Recorte de periódico no identificado). Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
BALDUQUE (seudónimo de Federico Blume y Corbacho)
1924 “Kikiff”. En El Comercio, Lima, 19 de octubre. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
CISNEROS VELARDE, Marta
2015 Héctor Velarde. Equilibrio y proporción de tiempo y espacio. Entre lo clásico, la tradición y la modernidad. Tesis para optar el grado académico de Magíster en Arte Peruano y Latinoamericano con mención en Historia del Arte. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
CLOVIS (seudónimo de Luis Varela y Orbegoso)
1924 “La hora actual”. En El Comercio, Lima, 13 de agosto. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
CUADRA, Manuel
1976 Héctor Velarde – Arquitecto. Tesis de Bachillerato. Lima: Universidad Nacional de Ingeniería.
EL COMERCIO
1920 S/t, Lima. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1924a S/t, Lima, 1 de agosto. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1924b S/t, Lima, 20 de noviembre. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1924c “Inauguración de la Exposición de la Industria Minera”, Lima, 22 de diciembre. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1927a “Conferencia sobre arte peruano”, Lima, abril. Tomo 2. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1927b S/t, Lima, 18 de diciembre. Tomo 2. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
GUTIÉRREZ, Ramón
2013 “Prólogo”. En Varios Autores, Héctor Velarde. Arquitecto y humanista. Lima: Fondo Editorial de la Universidad de Lima.
JOCHAMOWITZ, Alberto
1924 “La exposición de minería”. En El Comercio, Lima, diciembre. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
LA CRÓNICA
1924 “La Exposición Nacional de Minería”, Lima, 22 de diciembre. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
LA PRENSA
1922 “Noticias de la Argentina”, Lima, 21 de marzo. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1924 “Un indígena”, sección Publicaciones Recibidas, Lima, 27 de octubre. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1925 “La unión de los pueblos puede hacerse solo sobre los basamentos de la justicia”, Lima, 30 de enero. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1927 S/t, Lima, 9 de febrero. Tomo 2. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
MUNDIAL
1924 “La Exposición Nacional”, Lima, 25 de diciembre. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
NEW YORK COMMERCIAL
1924 “Prosperity dawning in Peru, diplomat says”, Nueva York, 4 de diciembre. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
SOLAR, Vhal del
2021 “Sistemas formales del siglo XX”. Curso de verano. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú.
SWEINHART, H
1924 “Peru awaits Pershing’s visit with high interest”. En Washington, D.C., Sunday Morning, Washington D. C., 7 de diciembre. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
THE WASHINGTON POST
1924 S/t, Washington D. C., 20 de noviembre. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
VARIEDADES
1928 “La vida literaria y artística”, Lima, 7 de enero. Tomo 2. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
VELARDE, Héctor
1925 “La arquitectura en los Estados Unidos”. En El Comercio, Lima, 23 de enero. Tomo 1. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1926a “El sicofisiógrafo”. En Variedades, Lima, 19 de junio. Tomo 2. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1926b “El método de eliminación”. En Variedades, Lima, 28 de agosto. Tomo 2. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.
1965 Obras completas. Tomo 1. Lima: Francisco Moncloa Editores.
*Esta exposición virtual incluye imágenes, fotografías y otros tipos de obras que están protegidas bajo las leyes y normas de propiedad intelectual de la República del Perú. Si usted desea utilizarlas, divulgarlas, reproducirlas o aprovecharlas de cualquier otra forma, tiene que asegurarse de contar o tener la debida autorización o derecho legal para hacerlo y, en todo caso, no infringir alguna disposición legal respecto de propiedad intelectual. En caso usted desee realizar alguna cita de las obras aquí contenidas, por favor hacerlo indicando el nombre del autor, la fuente y de conformidad con las leyes y normas de propiedad intelectual aplicables.