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Archivo de Arquitectura PUCP – Fondo Documental VELARDE

Contextos distintos de destrucción

De la reconstrucción postbélica de Cambrai en 1919 a la modernización del Centro Histórico de Lima en las décadas de 1940 y 1950
Figura 1. Portada. Tomo 5 del diario de recortes de Héctor Velarde. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.

Leyla Zea Albán

La modernización de las ciudades ha sido uno de los procesos más complejos de la historia urbanística debido a los aspectos económicos, sociales y culturales envueltos. En las décadas de 1940 y 1950, el Centro Histórico de Lima experimentó una modernización frente a la cual Héctor Velarde tuvo una postura crítica. En ella influenció su participación en la reconstrucción postbélica de la ciudad de Cambrai, situada en el norte de Francia, en el año 1919.

La reconstrucción de Cambrai está documentada en la página institucional Ville de Cambrai que el ayuntamiento de la ciudad ofrece en línea. El sitio aborda la historia de la ciudad, su destrucción en la Primera Guerra Mundial y el plan de reconstrucción en el que participó Héctor Velarde. La modernización del Centro Histórico de Lima, y las críticas de Héctor Velarde hacia sus decisiones, aparece registrada en los archivos personales de Héctor Velarde que conserva el Archivo de Arquitectura PUCP. El tomo 10 resulta fundamental en ese aspecto. Asimismo, el libro La cortina de lata (1950), compuesto por escritos irónicos y humorísticos de Velarde, permite entender su postura crítica ante la modernización del Centro.

Los casos de Cambrai y el Centro Histórico de Lima no son iguales. Cambrai fue destruida durante la guerra y eso llevó a su reconstrucción y modernización; por otro lado, el Centro Histórico estaba en pie y su modernización condujo a la destrucción de calles, plazuelas, iglesias, casas, etcétera (Figura 2).

Figura 2. Línea de tiempo conceptual de los procesos acontecidos en Cambrai (Francia) y el Centro Histórico de Lima. Elaboración propia.

La experiencia de Héctor Velarde en Cambrai (1919)

Héctor Velarde estudió arquitectura en la École Spéciale des Travaux Publics en París. Después de graduarse como ingeniero-arquitecto en 1919, ingresó a trabajar a la firma JHE Debat-Ponsan, perteneciente al arquitecto Jacques Debat-Ponsan (Gutiérrez 2002: 13).

En 1919, asimismo, se creó la Ley Cornudet que exigía la reconstrucción de las ciudades francesas afectadas por la Primera Guerra Mundial que contaran con más de 10.000 habitantes (Méreau y Lefebvre 2008: 2). Para Cambrai, que tenía 32.000 habitantes, se propuso ese mismo año un concurso con tal fin. Jacques Debat-Ponsan, junto con sus colegas Pierre Leprince-Ringuet y Germain Debré, se impusieron como ganadores con el proyecto Martin-Martine.

Figura 3. Cambrai en escombros. Tomado de la página institucional Ville de Cambrai.

Cambrai había sido escenario de dos batallas. “La primera batalla se dio en 1917, y enfrentó a las tropas inglesas con las alemanas, dejando a Cambrai destruida por el uso de tanques masivos” (Ville de Cambrai s/f: 1). Este armamento no había sido usado anteriormente a tal magnitud. La segunda batalla ocurrió en 1918, como lo describe The Commonwealth War Graves Commission (2023), y dejó a Cambrai parcialmente quemada. Distintas edificaciones del casco histórico de la ciudad fueron destruidas.

Los arquitectos franceses ganadores del concurso, junto con sus colaboradores, entre ellos Héctor Velarde, liberaron espacios para ensanchar las calles (figuras 4 y 5), pero evitaron a toda costa que la modernización suscitara una conmoción. Dotaron a Cambrai de “nuevas plazas y calles, concentraron los edificios administrativos y las tiendas en zonas específicas […]. Propusieron una mezcla arquitectónica de lo tradicional y lo local con un enfoque modernista” (Thomas 2023: párr. 3), pero sin distorsionar el carácter urbano, lo que habría sido traumático para sus habitantes ya golpeados por la guerra. “La ciudad no debería olvidarse de la anterior, todos deberían de encontrar puntos de referencia allí” (Méreau y Lefebvre 2008: 2).

 

Figura 4. Cambrai destruida (1918). Tomado de la página institucional Ville de Cambrai.
Figura 5. Cambrai reconstruida (1930). Tomado de Tourisme Cambrésis, 2017.

La modernización del Centro Histórico de Lima en las décadas de 1940 y 1950

Desde el inicio del segundo gobierno de Augusto B. Leguía (1919-1930), Lima había sufrido diversas transformaciones bajo la modernización impulsada por el régimen. Al regresar al Perú en 1928, Héctor Velarde se encontró con una Lima desordenada, que buscaba desarrollarse de manera caótica.

En las décadas de 1940 y 1950, los cambios empiezan a evidenciarse en la trama urbana del Centro Histórico y el Damero de Pizarro, caracterizado por su trazado ortogonal con edificios antiguos. Hasta entonces, la zona conservaba pequeñas calles, jirones y plazuelas que mantenían una escala peatonal (Figura 6). Las modificaciones realizadas en búsqueda de un desarrollo moderno comenzaron a dañar esta parte importante de la identidad histórica de la capital y el mismo país.

Las soluciones para modernizar el Centro se inspiraron en modelos internacionales. Se intentó replicar la reconstrucción y modernización de la ciudad de Chicago, en Estados Unidos, devastada en 1871 por un incendio que dejó su trama urbana destruida. En Chicago se partió desde cero y se decidió priorizar al automóvil como símbolo de desarrollo y elemento importante para el crecimiento suburbano. Sus calles y espacios fueran diseñados para facilitar al máximo su funcionamiento.

Las soluciones para modernizar el Centro Histórico de Lima se inspiraron en modelos internacionales; sin embargo, esta zona de la ciudad tenía otras características.

En Lima la situación no era la misma. La estrechez de los espacios del Centro Histórico de Lima y la escala peatonal de sus calles hacían ilógico introducir el automóvil como un elemento importante. Construir calles más anchas, que evitaran la congestión vehicular, obligaba a destruir edificaciones llenas de historia y generaba grandes vacíos urbanos para servir de zonas de estacionamiento. “La calle con balcones y casonas de zaguán y poyos en las portadas tiene que ceder paso a la avenida estridente, cosmopolita, deshumanizada”, dice un artículo de El Comercio (Buse 1966). Finalmente, las soluciones resultaron en una mezcla descontextualizada que no respondía al sitio, la escala y el estilo del centro de Lima.

Figura 6. Calles del Centro Histórico de Lima en la década de 1910. Tomado de “Jirón Conde de Superunda” (Wikipedia).

El Plan Piloto de Lima, de 1949, formulado por el gobierno de Manuel A. Odría, pretendía controlar la congestión vehicular y el hacinamiento, entre otros problemas que aquejaban a la ciudad. De acuerdo con Ludeña (2002), el gobierno sugirió el ensanche de vías perimétricas, como la Av. Bolivia, la Av. Abancay y el malecón Rímac, al igual que la creación de espacios de estacionamiento. Al mismo tiempo, se elaboró un Reglamento de Conservación del Patrimonio. Este último punto resultaba incongruente en un panorama donde las propuestas implicaban la destrucción parcial o total de edificaciones que representaban el patrimonio arquitectónico del Centro Histórico.

Según Perrottet (2021), surge el proyecto de un anillo vial para controlar el tráfico vial. Se ensancha, así, la avenida Abancay, con la consecuencia de destruir completamente la iglesia de Santa Teresa y, parcialmente, los conventos de la Concepción y San Francisco[1]. Asimismo, el jirón Tacna es transformado en avenida, lo cual elimina la iglesia de Santa Rosa y afecta una parte de las Nazarenas. Paralelamente, se construye la continuación de la Av. Bolivia, para lo cual se procede a demoler la iglesia de Belén (2021: 156). Otras edificaciones también son dañadas por los proyectos mencionados.

Es cierto que toda ciudad merece ser reformada para adaptarse a los nuevos tiempos. Sin embargo, la modernización de la ciudad de Lima no contó con un análisis previo para definir soluciones óptimas que, a su vez, permitieran conservar la identidad propia del Centro Histórico.

Héctor Velarde ante la modernización del Centro Histórico

Héctor Velarde criticó la modernización que experimentó el centro de Lima en las décadas de 1940 y 1950. Su desagrado fue mostrado en diversos escritos irónicos y humorísticos donde cuestionaba el actuar de los arquitectos modernistas. Asimismo, reveló en ellos su apoyo a las alternativas propuestas para modernizar Lima sin destruir el patrimonio arquitectónico.

  • “Cirugía plástica” (1966)

En el texto “Cirugía plástica”, Héctor Velarde presenta Lima como un organismo viviente, que “si vive crece y si crece es necesario que sus tripas engorden, que sus arterias y algunas venitas se dilaten, que sus Trompas de Eustaquio se agranden, que sus nervios se refuercen y que haya menos atracos” (1966a). Como se ve, es claro que Velarde no está en contra de la modernización de Lima, sino que la acepta como una necesidad vital. Sin embargo, respecto del Centro Histórico opina que es “el pequeño rostro venerable de una gran ciudad moderna, centro de expresión pura, que no está hecho para que lo crucen avenidas inútiles como latigazos ni para rebanarlo abriendo pampas de estacionamiento” (1966a). La modernización no debía desencadenar la destrucción de su identidad histórica, sino, por el contrario, resaltar su belleza. Velarde critica a los arquitectos modernistas, o cirujanos plásticos, que a punta de bisturíes modernizan el Centro sin importarles el peso de la tradición.

Figura 7. Héctor Velarde, “Cirugía plástica”, 1966. Los arquitectos modernizan el Centro Histórico representado por el cerro San Cristóbal[2]. Tomado de El Comercio (1966).
  • “Lima ancha y ajena” (1966)

La sociedad limeña estaba en general de acuerdo con la modernización urbana del Centro Histórico, que veían como un representante del atraso. En su artículo “Lima ancha y ajena” Héctor Velarde refleja esta indiferencia.

—¿Qué le parece a Ud. doctor, este fenómeno, tan poco nuestro, tan edificante, en que tirios y troyanos, moros y cristianos están por primera vez completamente de acuerdo?
—¿Cuál fenómeno?
—El que se anchen estos jirones centrales de cabo a rabo.
—(…).
—A Dios gracias (Velarde 1966b).

Para la sociedad limeña, lo importante era privilegiar el automóvil como signo de avance y progreso. Importaba solo ensanchar las angostas calles del Centro y crear zonas de estacionamiento como medidas para impedir el tráfico vial. Ni siquiera interesaba proteger las iglesias, uno de los tipos de edificación que más se destruyeron por los ensanchamientos urbanísticos:

—Si, señor, fíjese, San Francisco se anchó, Santa Teresa, que ya estaba en ruinas, pura quincha, se anchó hasta desaparecer, Santa Rosa y la Concepción se ancharon, ya La Merced y Jesús María se ancharán. ¿Qué falta en lo religioso por anchar?
—No hay que olvidar, por si acaso, que la Catedral es de quincha… (1966b).

Figura 8. Héctor Velarde, “Lima ancha y ajena”, 1966. La sociedad limeña se niega a proteger el Centro Histórico. Tomado de El Comercio (1966).
  • “La venganza del Damerito” (1967)

“La venganza del Damerito”, de Héctor Velarde, reprueba el uso masivo del transporte privado y público en la Lima cuadrada o Damero de Pizarro. El automóvil y el autobús, convertidos en principales medios de transporte, recorrían las calles angostas del Centro “envenenando el aire, metiéndole cáncer, a fuerza de humos de omnibuses-locomotora y gases mortíferos de autos de lujo” (1967). “[T]axis y colectivos […] perforan sus callecitas atracándolas y anchándolas hasta hacerlas reventar” (1967). El Centro pasa a ser un lugar de alta contaminación ambiental debido a la congestión de vehículos.

Figura 9. Héctor Velarde, “La venganza del Damerito”, 1967. El Centro Histórico es sofocado por las emisiones del tráfico. Tomado de El Comercio (1967).

Las soluciones ante una Lima que se va

  • “El plano piloto y el plano bombardero de Lima” (1950)

Desde la década de 1940, diversos estilos arquitectónicos modernos fueron desarrollados en el centro de Lima. Estas edificaciones, hechas de concreto armado, se insertaban entre edificaciones de quincha, en un feo contraste de escala y estilo. A la vez, el ensanchamiento de calles para convertirlas en grandes avenidas ponía en peligro la identidad histórica de la ciudad.

Resultado: atraque general, quinientas oficinas con vistas a todas las tortas de Lima, dos mil quinientas personas más que se trepan unas sobre otras entre las callecitas de diez metros de ancho, ochocientos carros más para que los cuide el mundo de la Plaza de Armas y aumento logarítmico de enfermedades por contagio y de accidentes por roce (Velarde 1950: 162).

Héctor Velarde resumió esta situación de ataque a la arquitectura tradicional como el “plano bombardero”: “Estos impactos de concreto armado colonial entre nuestras venerables y delicadas quinchas es lo que se ajusta al plano bombardero de Lima” (1950: 163). Velarde, por el contrario, estaba de acuerdo con el plan de los urbanistas José Luis Sert y Paul L. Wiener para Lima. Sert y Wiener habían llegado al Perú para desarrollar la nueva ciudad de Chimbote, constituida entonces por viviendas precarias[3]. Plantearon, según Velarde, “casas limpias, calles anchas, jardines de paz y edificios precisos. ¡Qué lección de naturalismo y de geometría!” (159). A raíz de sus trabajos en Chimbote, ambos urbanistas fueron invitados a dar una charla en la Oficina Nacional de Planeamiento y Urbanismo en Lima, a la cual asistió Héctor Velarde. Allí, a partir del plano piloto de Lima, Sert y Wiener sugirieron modernizar el sur de Lima y dejar intacto el Centro Histórico. Como zona intangible, este último solo podría recibir trabajos para peatonalizar sus calles y reforzar sus edificios históricos.

Velarde recoge con su estilo inconfundible lo dicho por Sert y Wiener:

Hay que salvar de todas maneras a esta simpatiquísima ciudad, no nos podemos contener de advertirlo, es necesario seguir apoyando la voluntad de Dios, a empujar, señores, lo moderno hacia abajo, al sur, al Paseo de la República, y a dejar la ciudad arqueológica intacta […]. Aún es tiempo… Conservarían ustedes su Lima tradicional, más o menos enterita y tendrían al mismo tiempo una Lima nueva, viva, actual. ¡Qué ciudad! (160).

Figura 10. Héctor Velarde. El Centro Histórico sometido al “plano bombardero”. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.

Frente a la modernización desordenada, Héctor Velarde se unió al periodista Manuel Solari Swayne para iniciar un movimiento de protección de los edificios históricos. Ambos publicaron extensamente en diversos diarios limeños y hasta se dirigieron al Parlamento. Pese a la lucha de Velarde, gran parte del plan urbano que criticaba se llevó a cabo sin análisis crítico ni responsabilidad urbana. El panorama posterior a aquellas modificaciones presenta un Centro tomado por los embotellamientos y la contaminación. “Salvo que se arrase con todo el Centro de Lima […] siempre habrá calles estrechas, en las que las congestiones y embotellamientos serán más frecuentes y espesos mientras mayor sea el número de automóviles provenientes de las calles “ensanchadas’” (Velarde s/f: 2).

Notas

[1] El ensanche de la avenida Abancay o jirón Abancay fue el que produjo la mayor destrucción en su intención de priorizar el automóvil. Hoy es una de las vías más congestionadas de la ciudad.

[2] El cerro San Cristóbal lleva, desde siglos atrás, una cruz como símbolo de imposición de la nueva religión occidental. Se puede pensar que Héctor Velarde lo representa como el Centro Histórico de Lima para hacer notar la imposición moderna en arquitectura.

[3] Bajo los preceptos del Movimiento Moderno, José Luis Sert y Paul Lester Wiener realizaron planes urbanos para ciudades del Perú, Brasil, Colombia, Cuba y Venezuela.

Bibliografía

BUSE, Hermann

1966 “Escombros y “espacio vital’”. En El Comercio, Lima, 3 de junio. Tomo 10. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.

GUTIÉRREZ, Ramón

2002 Héctor Velarde. Lima: Epígrafe Editores.

LUDEÑA, Wiley

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MÉREAU, Mathilde y Anne LEFEBVRE

2008 “La chambre de commerce de Cambrai, vitrine de la reconstruction réussie d’une ville du Nord”. En Chambres de commerces, N° 15. Livraisons d’Histoire de l’Architecture. Disponible en https://journals.openedition.org/lha/166.

PERROTTET, Oliver

2021 Lima. Una historia contada en planos. Lima: Lima 2000.

THE COMMONWEALTH WAR GRAVES COMMISSION

2023 The second battle of Cambrai: Breaking the Hindenburg Line, 9 de octubre. Disponible en
https://www.cwgc.org/our-work/blog/the-second-battle-of-cambrai-breaking-the-hindenburg-line/.

THOMAS, Edward

2023 Cambrai: 1918 and a Century Later, 24 de mayo. Blogger. Disponible en https://roadstothegreatwar-ww1.blogspot.com/2023/05/cambrai-1918-and-century-later.html.

VELARDE, Héctor

S/f “Lima: patrimonio de la cultura universal”. En El Comercio, Lima (recorte). Tomo 10. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.

1950 “El plano piloto y el plano bombardero de Lima”. En Héctor Velarde, La cortina de Lata. Lima: Editorial Huascarán.

1966a “Cirugía plástica”. En El Comercio, Lima, 13 de mayo. Tomo 10. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.

1966b “Lima ancha y ajena”. En El Comercio, Lima, 29 de junio. Tomo 10. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.

1967 “La venganza del Damerito”. En El Comercio, Lima, 29 de enero. Tomo 10. Fondo Documental VELARDE, Archivo de Arquitectura PUCP.

VILLE DE CAMBRAI

S/f La bataille de Cambrai. Disponible en
https://www.villedecambrai.com/fileadmin/Public/1_Nouvelle_arbo/1-Decouvrir_Cambrai/3-Portrait_de_ville/4-La_bataille_de_Cambrai/Bataille-cambrai-fr.pdf.

 

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